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[SuperAtletas]: 60 Maratones para correr una ultra

Rumbo a Comrades, la histórica ultramaratón sudafricana, el fondista realizó los 42K cuyanos como parte de su preparación, apenas dos semanas después del Maratón de la Pampa y sumo su 60º medalla finisher en la distancia de Filípides.

Millones de personas sueñan con algún día terminar un maratón. Miles de fondistas aspiran a sumar 42K en todas partes del mundo. Aunque parezca mentira son muchos los que utilizan los 42195 metros como parte de su preparación para objetivos mayores, pero pocos los que tienen la habilidad de combinar maratones consecutivas como parte de su puesta a punto.

Javier Frega es uno de esos corredores. Como embajador sudamericano del Comrades Marathon –el ultramaratón más antiguo del mundo-, este año regresará a Durban para recorrer los durísimos 90 kilómetros cuesta arriba y colgarse su quinta medalla finisher al cruzar la meta en Scottsville.

Por tal motivo compitió en A Pampa Traviesa y, apenas tres semanas después, volvió a la carga en la Maratón Internacional de Mendoza, donde alcanzó su quinta docena de llegadas.

Para él, usar un 42K como entrenamiento para una distancia mayor tiene un gusto agridulce. “Por un lado es placentero porque es más divertido que un entrenamiento largo en solitario, podes ir conversando, disfrutando del paisaje, agradeciendo a los asistentes, saludando al público, aprovechando la asistencia y la hidratación. Y por otro es díficil controlar el espíritu guerrero que te pide ir a tope, que te dice que podrías ir mas adelante, buscar un puesto, un tiempo”, explica.

“Viajé a Mendoza con las expectativas de hacer un buen entrenamiento largo e intenso en rolling terrain, compartirlo con amigos y disfrutar de las variadas y ricas propuestas turísticas en el post. Si bien estoy acostumbrado a correr maratones en semanas consecutivas (hasta con 6 días de diferencia ) el rendimiento en la segunda siempre se ve castigado por el cansancio remanente, por la imposibilidad de ponerse a punto y por la falta de adrenalina”, comenta Frega, que en La Pampa cronometró 3:01:14.

El empresario de 52 años le dio una nueva oportunidad al MIM por necesidad de sumar kilómetros, ya que en 2014 no  pudo largar debido a la improvisación de los organizadores de aquella edición con el traslado de los atletas a la línea de largada. “Al tomar el 42K como entrenamiento, no me importó que la organización tuviera errores. Cuando vi al director del circuito me quede más tranquilo. Lo conozco y sé de su capacidad técnica. El me dijo que había sido el medidor del recorrido y eso para mí fue garantía absoluta de que tendría la distancia correcta y bien parcializada”, relata.

Su plan de carrera era escoltar a Miguel Andrade (un corredor devenido montañista que también prepara Comrades)  a 4:45 como mínimo hasta el K28 y desde ahí evaluar la situación, con la intención de poder completar los 14K restantes a 4:30. “Una de las ideas principales era que se trataba de un entrenamiento y no de una carrera, y que por lo tanto tenía que ser un estimulo para mejorar y permitirme continuar entrenando casi inmediatamente”, desliza Javier.

“El circuito da mucha tela para cortar, el lugar es increíble. Si te tomas un minuto y miras para atrás ves la precordillera y el Cordón del Plata que domina el paisaje; es espectacular”, describe el fondista que lleva corridos quince 42K debajo de tres horas.

“No tuve ningún contratiempo que afectara mis objetivos. Solo tuve que parar para ir al baño, algo que suele sucederme y que ya considero normal. El muro me resulto invisible, vi como muchos de los corredores que nos precedían se chocaban contra el, pero al ritmo que venía corriendo era realmente muy poco probable que me quedara sin reservas. De hecho,  a esa altura fue que empecé a apretar un poco el ritmo”, relata Frega. “Los metros finales arrancaron faltando unos 4/5 kilómetros. Veníamos pasando corredores (45 desde el K25, que fue donde empezamos a contarlos) y, lógicamente, a medida que avanzábamos dentro de la clasificación los siguientes corredores a superar iban mas rápido. Eso nos fue incentivando a ir apretando progresivamente el ritmo. Los últimos 500 metros los hicimos a un ritmo desproporcionado respecto del resto de la carrera. Teníamos mucha energía y realmente lo estábamos disfrutando”, añade.

Con tantas carreras en su haber, sintió que la experiencia fue inmejorable. “En mi reloj el tiempo fue 3:17:35 (16 minutos más que 3 semanas antes). No tenía en mente un tiempo objetivo, pero de acuerdo al plan de carrera el tiempo final tenía que ser ese, segundos más, segundos menos. Quedé muy conforme porque lo hice con el esfuerzo percibido que esperaba. . No podría pedir más para lo que fue uno de los mejores entrenamientos en carrera de mi vida”, concluye quien inesperadamente se subió al podio en su categoría por edad.

Después de la carrera tomó dos días de descanso en forma preventiva, el miércoles hizo un trote suave y entre viernes, sábado y domingo sumó 45k con cuestas. Esta semana sumó 100K y la próxima un  poco más -con el foco puesto en el trabajo de cuestas y cambios de ritmo, ya que atrás quedaron los trabajos a ritmo de maratón y de umbral de lactato- como cierre antes de iniciar una descarga de dos semanas hasta el domingo 4 de junio.

“Comrades siempre es una carrera increíble, la he disfrutado yendo solo y espero disfrutarla mas yendo tan bien acompañado por cuatro amigos, algo insólito. Será mi quinta, estoy a mitad de camino hacia la décima, que te otorgan el green number”, sentencia Frega.

Productor, guionista, periodista. Preparador Físico especializado en entrenamiento a distancia. @jpcalvi
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