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La hazaña de Curuchet-Perez

No será una fecha más para la historia del ciclismo. El 19 de agosto de 2008, en el velódromo de Beijing, Juan Curuchet y Walter Perez se coronaban campeones olímpicos en la prueba de Madison.

Estrategia y corazón fueron los pilares de la hazaña. “Yo me rompí entrenando para poder aguantar. Y Walter es el mejor estratega que conocí. Tenía una velocidad increíble para darse cuenta en que momento atacar o quedarse. Hacíamos una dupla perfecta”, recuerda Juan.

La prueba, de 50 kilómetros, tuvo un promedio superior a los 51 kilómetros por hora. Y para aguantar ese ritmo la dupla se concentró varios meses en España. En silencio, Juan y Walter trabajaron para llegar en el punto más alto de rendimiento. “No hubo secretos en la preparación. Armé un programa basado en todos los años que tenía de experiencia. Con sentir el gusto del sudor, me daba cuenta si había que volver o seguir”, recuerda Juan que compitió con 43 años. “Hicimos los trabajos más duros en España, donde corrimos en varias pruebas. Los resultados nos dieron la cadencia y pulso ideal con los que teníamos que competir. Volvimos, y en Chaco fue la puesta a punto final”, cuenta Walter.

Tras la decepción de Atenas, donde quedaron lejos de pelear por la medalla cuando llegaban como candidatos (Walter corrió descompuesto), para Beijing optaron por una táctica agresiva desde el inicio.

En los 10 primeros kilómetros lograron sacar vuelta de ventaja sobre el pelotón y sumar puntos gruesos que resultaron determinantes en el final. “Siempre tratábamos de sacar vuelta en la segunda mitad de la competencia. Pero encontré el momento después de 20 vueltas y ataqué”, cuenta Walter. “Uno puede salir a competir con una estrategia, pero en una prueba de estas características todo puede cambiar en un segundo” continua el bonaerense.

Así dejaron sin posibilidades a la dupla británica, de Mark Cavendish y Bradley Wiggins, Y cuando los españoles (Llaneras-Tauler) y los rusos (Ignatyev-Markov) intentaron reaccionar, ya era tarde.

Luego todo pasó en un segundo. Vuelta olímpica, entrega de medalla, llegada a la Villa Olímpica… “no caíamos nunca… fue increíble” coinciden.

Walter asegura que tras la medalla “hubo un gran cambio a nivel federativo. Se puede programar los viajes, los atletas no tienen que poner dinero de su bolsillo…”, pero también “la gran deuda, es la falta de una pista techada. Ahí estamos dando una gran ventaja”. 

Ese 19 de agosto de 2008 marcará un antes y un después en la historia del ciclismo. La primera medalla dorada.

VIDEO RESUMEN

Periodista deportivo especializado en natación, ciclismo, atletismo y triatlón. Fotógrafo y Productor de TV. @mlagattina
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