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[TRAIL] Ruta del Hielero, vivimos desde adentro esta carrera única en Ecuador

En primera persona, Ponky María nos cuenta desde Ecuador cómo es correr en el lugar más cercano al sol de todo el planeta durante su debut en carreras de trail.

En Ecuador, la “Carrera de la Ruta del Hielero” se disputa en el punto más cercano al sol de todo el planeta. A 6382 msnm el volcán Chimbonazo es el centro de atracción de este evento de trail running que se disputó –el 11 de marzo- por tercera ocasión en homenaje a los hieleros que antes subían al glaciar a bajar los bloques de hielo para los helados de la región de Riobamba.

“Ahora solo queda un representante de estos hieleros ‘Tayta Baltazar’, así que es un tema medio romántico darle ese nombre a los corredores de 70k. ‘Último Hielero’, a los de 40k; ‘Corredor Puruhá’ a los de 25k e ‘Hijo del Volcán’, los de 10k. Escogí los 25k porque creí que era a lo que podía medirme con dignidad en mi primera competencia de Trail sin haber entrenado antes en un terreno similar, y aunque me hubiera gustado tal vez los 40k me hizo falta coraje, pero al final de cuenta la decisión fue muy acertada”, explica Ponky María Moreno.

“Esto del Trail es durísimo para un corredor de calle, sobretodo el tema de las bajadas. Al inicio creo que sabía que el ascenso estaría muy presente pero los primeros 3k me sorprendieron con unas subidas fuertes. Luego de eso fue mantenerme constante caminando o corriendo con un paso tolerable. Del K10 al 15 es donde se puso más fuerte el asunto con los últimos 2k de ascenso en un camino empedrado muy empinado donde tocaba darle suavecito y con paciencia. Si lo pensamos en términos de carrera, ahí fue donde mejor me fue con respecto a los otros participantes. El viento era muy fuerte y, aunque estaba bien cubierto, se sentía en la cara y los brazos”, relata el tres veces maratonista que disfrutó los espectaculares paisajes de los cultivos que rodean al volcán y los saludos de los lugareños en quichua.

“En lo más alto me detuve un rato decidido a ir con todo en el descenso. Los primeros metros fueron fáciles para bajar corriendo rápido pero luego se puso más difícil, con muchos recovecos en unas bajadas muy clavadas con pajonales muy altos donde no se veía el camino con claridad”, comenta el runner que reside hace un tiempo en Ecuador y viene de correr los 42K de Miami en 3:46:00.

“A esa altura, la diferencia de altura hizo que me cayera varias veces (perdí dos botellas del cinturón de hidratación); nada complicado pero ahí decidí que debería tomarme todo con calma para no seguir cayéndome. Recién cuando se terminó la parte más empinada y se abría un sendero claro pude apretar un poco más pero sentía cada paso en los muslos, en la cadera y en la espalda baja; todo se sacudía y se golpeaba de una forma no muy agradable”, añade el maratonista que posee un PB en 42K de 3:36:34.

“El terreno mejoró un poco y traté de apretar pero la sensación de irme de cara por el impulso no me dejaba ir confiado y trataba de cuidar el impacto en las rodillas. Después nos mandaron por unos cañoncitos con mucha tierra y llenos de piedras, ramas y troncos, así que ahí tampoco pude correr porque se me iban los tobillos seguido. Para el kilómetro 21 estaba cansado y alternaba correr con caminar como lo permitía el estado físico, la altura y el terreno, pero en realidad caminé más de lo que me hubiera gustado. Cuando por fin salí al asfalto, en los últimos 300 metros de descenso, aceleré con calma y llegué a la meta lo mejor que pude”, reconoce Ponky tras haber completado su primera carrera de trail.

Productor, guionista, periodista. Preparador Físico especializado en entrenamiento a distancia. @jpcalvi
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