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Una cuestión de actitud

Cuando Sarah Reinertsen tenía siete años le dijeron que nunca podría correr. Su pierna izquierda fue amputada encima de su rodilla por una rara enfermedad en el tejido de su piel. Nunca imaginó que a los 34 años sería un ícono mundial del deporte.

“Siempre recuerdo que era reticente para los deportes. Nunca pensé que podría practicar alguno o ser parte de un equipo. No podría hacer nada bien” cuenta Sarah. Pero todo cambió cuando tenía 11 años. Se encontró con Paddy Rossbach, una maratonista amputada que la invitó a participar de una prueba. “Cuando comencé a correr sentí que realmente estaba viva. Mis brazos empujaban, mi pierna se movía y mi corazón se aceleraba…” recuerda Sarah. Mientras que su madre, Solveig Fuentes, sintetiza “Al ver la actitud de Sarah cuando era niña me di cuenta que iba a hacer historia”.

Su primera maratón fue en Nueva York en 1997 y un año después ya había establecido el record mundial para una persona amputada. Su tiempo fue de 5 horas 52 minutos 38 segundos. Para 1999 había cosechado los records mundiales en los 100m (18:06) y 200m (39:90) y la medalla de oro en 400m además de la medalla de plata en 4x100m en el campeonato mundial disputado en Barcelona, España.

Todas estas conquistas le valieron el reconocimiento de la prensa. La prestigiosa revista norteamericana Runner’s World la puso en la portada y se transformó en la primera mujer amputada en ser tapa. Mientras tanto, los records no paraban de bajar. En 2000 la plusmarca en maratón cayó a 5 horas 48 minutos en Nueva Zelanda y en 2002, en Londres, la estableció en  5 horas 27 minutos.

Su vida deportiva siempre se mezcló con los estudios. Terminó la secundaria en la Universidad George Washignton. Hizo su carrera de psicología y, además, completó en España un master en periodismo.

Nuevos objetivos
Las pruebas de larga distancia y los constantes éxitos llevaron a Sarah a buscar nuevos desafíos. En el triatlón los encontró. Nadaba desde los 16 años, y seis meses antes de su debut aprendió a pedalear. En la primera salida, obviamente se cayó. Pero eso no la amedrentó. En el campeonato del mundo distancia olímpica, realizado en 2003 en Nueva Zelanda, obtuvo la medalla de oro en la categoría amputados.

Para nadar, Sarah no utiliza una pierna ortopédica. Sale saltando del agua y se coloca una pierna ultra liviana para llegar hasta el parque cerrado. Para pedalear la empresa Ossur, la misma que utiliza el velocista australiano Oscar Pistorius, le confeccionó una pierna especial. Y para el atletismo, se vuelve a calzar la pierna ultra liviana de fibra de carbono.

Luego de su debut en la distancia medio ironman, donde fue segunda, a inicios de 2004,  Sarah se presentó en la lotería que sorteaba 50 plazas para el mítico Ironman de Hawai. Y salió beneficiada. En octubre se convirtió en la primera mujer con una pierna amputada en ser de la partida.

“El ironman fue una de las competencias que más me asustó. Iba a intentar hacer algo que nadie había podido realizar antes”, recuerda. Y la primera experiencia no fue de las mejores.

Promediando el ciclismo, el intenso calor y la falta de experiencia la llevaron a un cuadro de deshidratación. Cuando llegó al final de los 180 kilómetros no había podido alcanzar el tiempo máximo permitido estipulado a las 17:30 de la tarde. La desazón fue plena.

“No estaba acostumbrada a fallar. Había trabajado tan duro para llegar lejos y no hacerlo fue decepcionante. No estaba en mis posibilidades no completar la prueba”, aseguró después. Pero como uno de sus leimotiv es “Intentarlo siempre”, al año siguiente volvió a Kona para completar sus “asuntos pendientes con la isla”. En 2005, tras 15 horas 05 minutos 11 segundos se convirtió a los 30 años en la primera mujer amputada en completar la prueba.

Esa conquista la catapultó a la fama. Fue elegida por numerosas empresas para ser su imagen. Desde una lujosa marca de autos (ver comercial abajo) hasta ropa deportiva y barras de cereales. Además participó del programa “Amaizing Race” y trabaja como psicóloga ayudando a minusválidos sumidos en  depresión en una fundación para atletas especiales de California. “Quiero ayudar a la comunidad de personas discapacitadas para que puedan quebrar sus barreras. Amo mi vida. No quiero que sea de otra manera”.

EN EL SALON DE LA FAMA
El atleta platense Leandro Roman escribió su propia historia en Hawai. En 1996 se convirtió en el primer atleta sin una pierna en completar la prueba . En 1979, un tumor (osteosarcoma) del fémur de la pierna izquierda obligó a la amputación de ese miembro. La conquista en Hawai lo llevó hasta el salón de la fama de la prueba.

Pero esta fue una de las tantas hazañas que Leandro, profesor de educación física y que maneja su propio gimnasio, consiguió a lo largo de su carrera. También completó innumerables triatlones de distancias más cortas, maratones y el tetratlón de Chapelco. En otra oportunidad te presentaremos su historia y la de otros atleas como ellos que son ejemplos de superación.

Video Sarah en el Ironman de Hawai

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Lincoln Mercury

Director Digital de TRIAMAX. Webmaster, emprendedor, techie, fotógrafo deportivo en SoyFinisher, ex triatleta y a veces runner. Twitter @juannito / Linkedin
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