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“En el ciclismo descubrí un mundo que me enloqueció”

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Durante toda su vida Eduardo Vieytes estuvo relacionado con la montaña y el tenis. Alcanzó a estar entre los 10 mejores en squash y se dio el lujo de llegar hasta la cima de las montañas más emblemáticas de nuestro país. Como empresario siguió el legado familiar. Desde las oficinas de la calle Pelliza es la cabeza del Grupo Vieytes, importador de reconocidas marcas del mundo deportivo.

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Subiendo los últimos kilómetros del Mount Ventoux, luego de haber salido del bosque, luchando contra el viento, el frío, el cansancio y la pendiente.

Pero hubo un hecho que le cambió la forma de ver el deporte. “En mi época de deportista era muy competitivo y me encantaban los deportes individuales. El ascenso al Aconcagua me cambió la vida. Fue el resultado de trabajar en equipo. Me di cuenta que el deporte no es solo ganarle a alguien. También es sobreponerse al cansancio, el trabajo en equipo, superar las lesiones, buscar tu límite y saber hasta donde podes llegar”, sostiene Eduardo, en su oficina. Detrás, las fotos reflejan cada uno de esos momentos.

A la vuelta de ese viaje buscó nuevos horizontes, y allí comenzaron las carreras de aventura. En 2001 participó del primer Cruce de los Andes, realizado en Mendoza. Pero las lesiones no le permitieron seguir enfocado totalmente en el running. En el camino se cruzó con Ezequiel Benvenuto, triatleta de raza que lo metió en las pruebas combinadas para salir de las lesiones. “El triatlón es el deporte que más me cierra y espero poder llegar a terminar un ironman. Lo hago por mi, sin idea de ganarle a nadie”, asegura. Poco a poco se fue involucrando en el triatlón y nuevas aventuras se presentaron. Así llegó hasta el  Tour de France, y aquí cuenta su historia.

Nuevo fanático
“La verdad es que antes de encarar este viaje, cuando miraba una carrera de ciclismo por la tele, cambiaba de canal. Me parecía una de las cosas más aburridas del planeta. Pero todo cambió. Hoy soy un nuevo fanático del ciclismo. Descubrí un mundo nuevo que me enloqueció.

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Todo el grupo listo para arrancar el primer día de pedaleada.

Todo arrancó a fines del año pasado. Mi entrenador, Ezequiel Benvenuto me trajo una propuesta muy tentadora: Ser parte del Tour de France 2009. ¡¿Cómo es eso?!, pregunté un poco asustado y con una gran incertidumbre. La cosa era así: se estaba formando un grupo de argentinos para participar de algunas etapas de la competencia. La movida la estaba armando Ronan Pensec Travel uno de los operadores oficiales que tenía la competencia.

A pesar de que no soy ciclista, enseguida me prendí. Me preparé a full los últimos seis meses y me embarqué. Una vez en Francia se me destapó un gigante”.

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Alejandro, compañero de viaje, Juan Flecha, Eduardo (con el número que le regaló Flecha) y Ronan Pensec ex corredor francés orgaizador de nuestro "Tour".

La movida del Tour
“El punto de partida de la travesía fue en Lion, el 20 de julio -continúacon su relato Eduardo, entusiasmado y memorioso-. Allí la carrera disfrutaba de su segundo día de descanso. Logísticamente Lion estaba próxima a las siguientes tres etapas. El servicio incluía toda la logística. Era como entrar a un equipo profesional. Nos daban las bicicletas, (aunque algunos se la llevaron desde acá), alojamiento, autos de apoyo, alimento para cada etapa y pases vips para la zona de llegada.

La primera salida fue el 21, con llegada en el alto de Bourg-Saint-Maurice. Fue duro, pero con el entusiasmo que teníamos, se pasó rapidísimo. Cada etapa que hacíamos terminaba entre una y dos horas antes de que pasara la caravana publicitaria. Eran entre 60 y 100 kilómetros por día. La cantidad de gente que había al costado de la ruta era impresionante, y nos alentaban como si fuéramos los propios competidores.

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Las bicis del equipo Cervelo, listas para la crono de Annecy.

El día del Mont Ventoux ¡había 600 mil personas a lo largo de la ruta!. Y mientras nosotros subíamos la gente nos alentaba como si fuésemos primeros. Me sentía un superpro. Los últimos 5 kilómetros fueron durísimos. Muchísimo viento, y unas rampas interminables. También el cambio la temperatura. Arrancamos con 30ºC y arriba hacia 10ºC. Pero el clima era el mismo que el de los corredores. Era la filosofía de este viaje. ¿Quién no soñó con ser un profesional del deporte que le gusta?…

Cerca de las figuras
La etapa 17 fue tan dura para los profesionales como para el grupo. Lluvia, viento y mucha subida. Llegamos al Col de la Colobiere, a 2188m. Los paisajes eran tremendos. A pesar del clima y que las piernas pesaban, se podía disfrutar de la vista. Para los que no aguantaban el ritmo, había un auto de apoyo. ¡Yo me la banque! 🙂

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Lance Armtrong firmando autógrafos. Obviamente me lleve el mio 🙂

El ritmo de cada jornada era cansador. Una vez que terminábamos la etapa, nos quedábamos a ver la llegada del pelotón y disfrutábamos del backstage. Luego teníamos tiempo de dar una vuelta y ya era hora de volver al hotel para prepararnos para el día siguiente. Terminábamos tarde y muy cansados.

La mayoría de las etapas terminaban en pueblitos, y la logística de los medios y los equipos era impresionante. Entre equipos y organización se juntaban como 100 camiones, y sacar todo eso de los pueblos hacía demorar todo tipo de actividad.

El día que más disfruté fue el de la contrareloj de Annecy. Arrancamos a las 6:30. Estábamos con un nivel de excitación que no te dejaba sentir el cansancio.

Hicimos la etapa a la mañana y luego pudimos estar muy cerca de los corredores cuando entraban en calor. Fue el momento donde más cerca pude estar de Lance Amrstrong. Quedé sorprendido por su buena predisposición para atender a la gente. Firmaba autógrafos a todo el mundo, se sacaba fotos e intercambiaba algunas palabras. En general, todos mantenían la misma hospitalidad. Alberto Contador y los hermanos Schleck me parecieron los más cerrados.

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Eduardo En Champs Elysees, esperando la llegada de la última etapa.

Con Juan Antonio Flecha, el argentino radicado en España, también pegamos una onda bárbara. En la última etapa me regaló el número. Un fenómeno. Eso también es distinto. No se ve en otros deportes que los profesionales sean tan abiertos. En tenis, es casi imposible poder llegar a un Nadal o a un Federer.

Este viaje me ha cambiado la idea de lo que era el ciclismo en si. Y ese entusiasmo me predispone para buscar nuevos horizontes y apoyar esta actividad lindísima. Estamos detrás de varios proyectos.

Ahora a seguir con las pilas puestas y volver a los entrenamientos, ¡Se viene la temporada de triatlón!

Fotos: Fabricio Di Dio y archivo personal Eduardo Vieytes
Edición y textos: Marcelo La Gattina

Director Digital de TRIAMAX. Webmaster, emprendedor, techie, fotógrafo deportivo en SoyFinisher, ex triatleta y a veces runner. Twitter @juannito / Linkedin

0 Comentarios

  1. Colorado trucho siempre fuiste un ladri en los deportes de equipo , ladino ysucio, una vez quisite asesinarme en un tractor con una escopeta en Alejo Ledesma, menos mal que estaba el sr. Tecme. Me alegra ver que conservas tu frondosa cabellera JAAAAAAAAAAAAAAA !!!!!!!!!!!!!!!! No dejen de avisarme cuando ocurra ese accidente que la gente de bien como yo y el cont. Grillo Vidal esperamos ansiosos…………….Mucha suerte en tus deportes de riesgo, un cariño de Gustavo Heyaca y Hugo Prieto………..que el Padre Bianchi te bendiga y susoraciones te acompañen en tus actividades deportivas futuras….un beso a Elmer y a Pepe Valente.

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