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El hombre pez


“Nado por la paz, la amistad y por las aguas limpias”
, este es el lema de Martín Strel, un esloveno de 55 años que eligió ser nadador de ultra distancia en 1978. Todo comenzó cuando su colega de natación, el maratonista Veljko Rogosic le aconsejó a Strel que se dedicara enteramente a este deporte.

Su primer gran reto recién llegó en 1992, cuando nadó los 105 kilómetros del río Krka, en Eslovenia. Para completar el recorrido se tomó 28 horas. De allí en más nada lo detuvo. Meses después se lanzó a las aguas del Kolpa-Kupa, 62 kilómetros que atravesaban su país y Croacia para completarlo en 16 horas.

El reto que trascendió las fronteras fue en el 2000, cuando se le animó al Río Danubio. Entre el 25 de junio y el 23 de agosto estableció su primer record mundial de nado: 3004 kilómetros. Un año después, también en el Danubio, se convirtió en la primera persona en nadar 504 kilómetros sin detenerse, fueron 84 horas y 10 minutos. Así dejó atrás el record que poseía el argentino Ricardo Hoffman, (481,5km en 84 horas y 37 minutos).

Martín se describe como “un hombre común, que tiene sueños grandes, y quiero mostrar a todo el mundo que si cualquier persona se propone una meta que parece muy improbable, debe continuar, si no abandonas cuando las cosas se ponen difíciles lo lograrás”.

Martín nadando el Yangtze, el río más largo de Asia y el tercero en todo el mundo, 4003 kilómetros

La preparación
Para conseguir estas proezas, Martín entrena 720 veces por año de las cuales 420 son en río, pileta o mar, 100 son de caminatas en montañas, 100 practicando deportes sobre esquíes y 100 de gimnasia aeróbica. Todo, en cuatro horas de mañana y otras cuatro por la tarde. Strel posee un ritmo cardíaco de 43 pulsaciones por minuto en reposo y puede llegar a bajarlas a 25, con una mayor oxigenación de los pulmones. Entre etapa y etapa duerme 5 horas y tarda entre cinco y siete meses para recuperarse de cada expedición.

Para el 2002 los 3885 kilómetros del Missisippi eran el reto. Luego de 68 días, la meta estuvo cumplida. Convivir con la naturaleza no fue fácil. Ingerir el agua le provoco dolores estomacales que pusieron en peligro su misión.  Esta historia tiene su libro, “Martín Strel en el Missisippi”, donde cuenta día por día como logró convertirse en la primera persona en nadar el río.

Pero no se detuvo. El siguiente record lo concretó por estas latitudes. Bajó el Paraná desde Puerto Iguazú hasta el Río de la Plata. Tardó 24 días, desde el 15 de noviembre hasta el 8 de diciembre del 2003. En este maratón, Strel realizaba 60 brazadas por minuto. Totalizó 1929 kilómetros, que los realizó en homenaje a Antonio Abertondo, una de las glorias de la natación Argentina.

“No saben el río que tienen. Es el mas limpio, sano y majestuoso. Con su caudal único, es el mejor de todos los ríos que he recorrido en mis travesías, que son muchas”, contó el esloveno tras finalizar.

En sus travesías, Martín no esta solo. Su hijo mayor, Borut, (también tiene una hija que se llama Nina) lo acompaña y se encarga de la logística general. Además cuenta con dos kayakistas, una agente de prensa y un nutricionista.

Las siguientes brazadas las dio en China, bajando el Yangtze, el río más largo de Asia y el tercero en todo el mundo, 4003 kilómetros. Comenzó el 10 de junio de 2004 y finalizó 40 días después, el 30 de julio, un día antes de lo planeado. Fue la antesala a su último gran desafío.

Strel asegura que bebe vino durante sus travesias para relajarse.

Del agua al cine
No hay objetivo para este robusto hombre, que asegura beber dos botellas de vino por día.

Su última proeza finalizó el 7 de abril de 2007 en en Belem do Pará, Brasil. Ese día había quedado atrás el mítico Río Amazonas y sus 5430 kilómetros. Martín concretó algo que nadie hizo hasta ahora. Nadar en 65 extenuantes jornadas el recorrido del río más peligroso del mundo.

Para lograrlo perdió unos 11 kilogramos y sufrió calambres, hipertensión, insomnio crónico, infecciones con larvas, deshidratación y otros males. “En ocasiones sintí tanto dolor en los brazos, el pecho y las piernas que no podía salir del agua por mi propia cuenta”, sostuvo. La expedición involucro a unas 20 personas y costo cerca de un millon de dólares, aportado la mayoría por patrocinadores.

Durante la travesía nadó entre 11 y 12 horas por día  junto a pirañas, cocodrilos y serpientes. “Pienso que los animales simplemente me han aceptado. He estado nadado tanto tiempo con ellos que deben pensar que soy uno de ellos”, bromeó.

El año pasado, esta proeza saltó a la pantalla grande. “Big River Man” es el documental donde cuenta su historia y su última gran proeza.

Actualmente Martín se encuentra promocionando su documental, y dando charlas de motivación por distintas partes del mundo.

Por Marcelo La Gattina

Ver Trailer de Big River Man

Periodista deportivo especializado en natación, ciclismo, atletismo y triatlón. Fotógrafo y Productor de TV. @mlagattina
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