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Construir el sueño

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Mi nombre es Veronica Acuña. Tengo 42 años, estoy casada con Sebastián y soy madre de tres hijas mujeres: Olivia, Jacinta y Antonia. Cuando empiezo a escribir este texto, pienso, ¿Cómo era mi vida deportiva nueve años atrás?.

Solo pasaba una hora al gimnasio a la clase de Tae Bo, después cafecito con amigas y volvía a casa a cuidar de mi familia. Era algo más social que deportivo.

Pero cuando la más chiquita cumplió ocho meses, sentí la necesidad de algo más fuerte e intenso. ¡Más adrenalina!. Fue ahí cuando decidí ponerme un par de zapatillas para salir a correr.

Mi primera experiencia fue en la aventura. Hice pruebas en Cataratas del Iguazu, Tandil, Cerro Uritorco, Mar del Plata, Pinamar y el popular Cruce de los Andes.

Paso a paso
El ir y venir me hizo de muchos nuevos amigos. Conocí a Kelo Benvenuto, que se convirtió en mi entrenador. Juntos preparamos la maratón de Nueva York en el 2008. ¡¡Mi primera experiencia en la distancia fue fantástica!! Allí el tiempo fue de 3h11m. Quedé enamorada de la carrera y de la maratón.

Enseguida me propuse los 42k dela Ciudad de Rosario, donde logré 3h09m05s, la marca significó mi entrada para la famosa y complicada Maraton de Boston en el 2010.

Mis entrenamientos siguieron. Aumentaron los volúmenes y la intensidad. Empecé a competir en pista, federada para la Agrupación El Bosque. Me animé a correr 3000m, 5000m y hasta un nacional de 10000m en el Cenard.

Hubo muchas carreras de calle también, como parte del entrenamiento, como los 5k de las chicas, varios 10k y algunos 21k. A fin del 2010 me anote para ir a participar del Mundial de Veteranos, era subir un escalón más y poder competir con las mejores atletas del mundo de mi categoría.

El mundial se hace cada dos años en diferentes países del mundo, y en el 2011 sería en Estados Unidos. Decidí correr la maratón. Los entrenamientos fueron largos, hubo semanas de casi 110 kilómetros más gimnasio, ya no iba a Tae Bo… Controlé todo hasta el más mínimo detalle, incluso realizamos varios test de lactato.

Tenía que llegar a mi pico de rendimiento el 17 de Julio. Todo era perfecto y hasta tenía planificadas las vacaciones de invierno de mis hijas. ¿El mejor plan?, irnos todos a ver el mundial a Sacramento, California.

Nueve años después de mi primera salida a correr, me encontraba a pasos de la línea de largada de un Mundial de Atletismo para veteranos. Nada más ni nada menos que para empezar un 42k representando a la Argentina. ¡Y con mi familia alentando!.

La carrera que nunca olvidaré
A las 5 de la mañana, de noche aún, con la musculosa de Argentina, lista para largar. Estaba rodeada por cientos de atletas entre los 35 y los 75 años de varios países del mundo. La organización del Mundial determinó ese horario de largada para evitar el calor del duro verano.

Arranqué dos horas antes para desayunar. Quería estar en la largada por lo menos una hora antes para hacer la entrada en calor.

La carrera fue más difícil y más competitiva de lo que me imaginé. Realizamos cinco vueltas a un mismo circuito, lo cual hacia que se tornara monótono y aburrido. Tampoco fue tan plano como se decía, y además, corrimos durante una hora en plena oscuridad.

Desde el comienzo me di cuenta que había cuatro corredoras de mi categoría, de40 a44 años, delante de mí. Pensé: “Vero, si viniste hasta acá, una medalla te llevas a casa!!!”

Cuando pase el km 21, mire el reloj y me di cuenta de que venia un minuto más lento que lo que habíamos planeado. No era mucho, pero me sentía muy cansada. La marca que quería no iba a salir, pero me dije: “Ya que no sale el tiempo, vamos por el podio y la medalla”.

Fui a buscar adelante. Me la jugué. Pasé a la corredora que venia tercera. Y con solo mirarla a la cara, me di cuenta que no podría seguirme. Igual, no me tenía que relajar.

Tenía que mantener el paso….¡¡y llegar!!. La última vuelta se hizo muy dura y larga. Corrí un par de kilómetros con un corredor ingles, de unos 60 años, ¡¡me llevaba volando!!

Recién faltando200 metros me pude relajar y disfrutar lo que estaba viviendo. Crucé la meta en 3h13m43s. Eran las 8 y 15 de la mañana y ya había terminado la carrera. No entendía muy bien lo que había hecho.

Subir al podio y tener la medalla de bronce en el pecho fue un momento increíble: sensación de orgullo, felicidad y gratificación después de haber entrenado tanto para lograr este premio con mi familia al lado…

Ya tengo mi nuevo objetivo delante de mí. Será otra vez la maratón de Nueva York. Espero contar de nuevo con el apoyo de Under Armour, Kelo Benvenuto y a Cesar Roces, piezas fundamentales para seguir día a día.

 

 

Periodista deportivo especializado en natación, ciclismo, atletismo y triatlón. Fotógrafo y Productor de TV. @mlagattina
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