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Una caída que cambia todo

Simon Whidfield, el atleta de mayor edad, en el suelo. En su camino, se llevó a Leonardo Chacon, que cuenta su experiencia.

Antes que nada muchas gracias amigos y amigas, los tuve presente no estos días olímpicos, sino desde siempre, desde niño cuando decidí representarlos al rededor del mundo con la bandera de Costa Rica, hoy Dios tuvo un destino para mi y lo asumo para mejorar.

Quiero contarles como viví esta experiencia olímpica que es la primera y lucharé porque no sea la última.

Antes de la competencia estaba muy tranquilo, como nunca, mis tiempos en piscina y carrera me daban las mejores sensaciones, el público fue maravilloso cuando me llamaron con el número 1, fue una ovación lindísima que me dieron más energías.

Así corrió Leonardo los 10k. En su país, ya es considerado un heroe.

Con mi entrenador Roberto Solano, decidí escoger el puesto 16 del p0ntoon, yo quería ir a la derecha para tener referencia de los mejores (rusos, britanicos y Gomez). Un par de entrenamientos me dieron mucha confianza y sabía que hoy podía nadar muy bien. Le di muy duro los primeros 200 mts, ahí fue como meterse chingo en un “lavacar”, a puro golpe salí de esa licuadora y me vi en los primeros 800mts a 15 metros de los líderes, me puse atras de Hunter Kemper por su experiencia y gran capacidad. Los últimos 200 mts más bien afloje para salir fuerte en la bici.

En la T1 me quité el wetsuit cómodamente pues llevaba buena ventaja con el otro grupo , como anécdota se me había roto el mio días antes y la federación Inglesa y la marca del traje me lo regalaron, un detalle loable acerca de la hermandad en el deporte.

Al tomar mi bici levante la cabeza y vi “dos motos” Simon Whitifield (Canada) y Hunter Kemper (USA), escogí irme con Simon, llevabamos a 10 metros al grupo perseguidor pero a los 300 mts Simon cometió el error de intentar ponerse los zapatos antes de conectar al grupo y ahí me tiró al suelo. Simplemente me tiró hacia la derecha con su rueda trasera y salí volando como si hubiese montado al “malacrianza”.

En ese momento el tiempo se detuvo, me golpee muy fuerte la cabeza, el casco se quebró, vi negro y luego empezó todo en cámara lenta, muy lenta, me levante mareado y con una pierna temblando, busque mi bicicleta que había quedado metros atrás.Veo a Simon sentado y yo trato de poner la cadena pero no puedo, no coordino. La manivela del lado derecho esta “guindando” con la cinta de corcho, se quebró justo después de los aerobars, los aros se torcieron del golpazo y la bici queda frenada, abro los frenos para que ruede la bici.

Simon se levanta y se sale por las vallas, se retira, la gente que apoyaba a todos esta en total silencio a nuestro lado, veo la cara de angustia de unos cuantos, sin pensarlo brinco de nuevo sobre la bici y el bullicio y la velocidad de la competencia inician de nuevo, volví!! puedo pedalear me dije.

Los cambios me brincaban y tuve que poner mi mano como gaza para evitar que se terminara de caer la manivela, mi técnica de pedaleo se descomponía conforme los golpes se empezaban a inflamar, en ese momento busque toda la concentración posible.

Las primeras 3 y 4 vueltas trabajé mucho, di relevos y en eso llegó otro grupo con Colucci y Murray entre otros buenos triatletas, se le dió muy duro, en las curvas me salia del grupo para evitar botar a alguien o caerme pues la bici iba “poseída”, sin frenos.

Faltando 2 vueltas sentí debilidad física, quizás se me bajo la adrenalina de la caída, pero me hidrate y comí el gel, así que tome un “segundo aire”.

Nos bajamos a correr, un poco incrédulo por el estado en el que dejé mi bici. La primera vuelta corrí a buen paso pero el dolor conforme avanzaba aumentaba. Sentía impotencia porque yo sabía que podía correr rápido pero los golpes no me permitían ir fluido, me motive a mi mismo ” resiste al máximo para poder terminar, el dolor es temporal”, cada paso me dolía mucho la cadera, sentía punzones de electricidad pero los repelía viendo la sangre que llevaba en las manos que son parte de mi bandera, eso me daba coraje.

Por instinto en la recta a la meta traté de correr más rápido pero ya la lesión era inahabilitante, apenas pasé la raya no pude sostenerme pues la pierna no funcionaba. Un juez me quiso levantar y yo le dije que no podía que me ayudara, el juez pidió una silla de ruedas y me llevaron a la policlínica, tenía sangre en la cabeza y de ahí para abajo raspones y un hematoma gigante en la pierna.

Ahora me pusieron a descansar pues hay mucha sangre a lo interno en el muslo pero mañana me vuelven a evaluar.

Como atleta me siento frustrado porque en la competencia estuve donde soñé estar: arriba con los mejores sin embargo el destino me jugó una mala broma hoy. Les digo que quisiera que mañana se repitiera la carrera, pero bueno, ahora debo mirar hacia adelante.

Siento que el trabajo de Roberto y mio cada día es mejor, la puesta en punta llego a ser ideal y este conocimiento que tenemos nos motiva a seguir.

La tristeza de hoy se convertirá en revancha, estas heridas no significan nada, Dios sabe que mi corazón quería entregarles una gran alegría hoy.

Leonardo Chacon
Triatleta olímpico Londres 2012

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Periodista deportivo especializado en natación, ciclismo, atletismo y triatlón. Fotógrafo y Productor de TV. @mlagattina
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