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Carta a Nairo Quintana

Tour de France 2013 - Stage 20 - 125KM - Anncey to Anncey Semnoz

La carta a Nairo Quintana circuló en internet, cuando el ciclista colombiana doblegó a Chris Froome y Joaquim Rodríguez en la subida al Amnecy-Semnoz, en la vigésima etapa del Tour, y se colocó segundo en la general y líder de la clasificación de la montaña.

Qué importaba que te tardaras 45 minutos, mientras la ruta escolar se demoraba 15. En ese tiempo, pese a que no eras muy bueno, recuerda la profesora Flor Mireya Vargas, te gustaba bailar y lo hacías aunque esa instructora venida de Tunja te dejara sentado y tú sintieras que habías perdido el esfuerzo. Bajaste y subiste una y otra vez, sorteando la curva mezquina de La Cantera, las tractomulas que te cerraban y que más de una vez te sacaron de la vía, como aquella vez que rodaste por el barranco y te apareciste a clases así, con la cara, las manos, los codos, las rodillas reventadas.

Siempre fuiste osado. Tu hermana Esperanza, que te ayudó con setenta mil pesos cuando trabajaba como empleada doméstica en Barranquilla para que pudieras comprar unos mejores pedales, creyó que ibas a desistir por tantos golpes. Hace dos años, cuando ese taxi de Arcabuco se voló el pare y te elevó por los aires y quedaste sumido en coma por cinco días, todos pensaron que sería el fin de tu carrera. Algo parecido a lo que imaginaron los franceses, los alemanes, los italianos que ahora, en el Tour de l’Avenir, te dieron patadas y codazos, hasta que te vieron caer a la orilla del camino después de gritarte “fucking indian”. Pero no por nada, ahora pienso yo después de conocer la historia, tú te salvaste de eso que allá en tu pueblo llaman “tentado de muerto”. Eres un elegido.

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Luis Quintana y Eloísa Rojas, los padres de Nairo.

Belarmino Rojas, el dueño de la heladería de Arcabuco, también cree algo parecido. Como si fuera ayer, recuerda que el 4 de abril del 2005, dos días después de que tu papá se hubiera conseguido los $270.000 para comprarte la primera bicicleta de carreras, te enfrentaste con Juan Pistolas, el ciclista más temerario del pueblo y lo hiciste polvo en 32 kilómetros trazados en una ruta ida y vuelta que partió de la plaza central hasta el Alto de Sota. Ese triunfo tuyo aún es leyenda comentada en el pueblo, porque mientras Juan Pistolas llevaba zapatillas, uniforme de lycra, casco, guantes y la mejor bicicleta de por esos lados, tú apenas ibas cubierto con la camiseta roja que ya no aguantaba más remiendos de tu madre. Belarmino, que ganó cincuenta mil pesos apostando a favor tuyo, te regaló la plata para que comparas tu primer casco. Y tú, en compensación, desde ese día lo llamas padrino.

Ese fue el comienzo de todo, Nairo. Así fue como tu nombre, que tu papá dice fue una iluminación en la pila del bautizo, se fue haciendo mito entre las montañas boyacenses. Así fue como los alcaldes de Cómbita y Arcabuco al fin te dieron el patrocinio para que compraras una bicicleta decente. Así fue como llegaste a tu primer club, Ediciones Mar, donde por primera vez te llamaron capo. De ahí vienes, campeón, estos son los pedalazos que has dado.

Gracias a ese sacrificio al fin te dicen campeón, como tantas veces soñaste. Gracias a ese esfuerzo, el Presidente se ha comprometido a buscar la manera de darle una casa a tus papás y construir un centro de alto rendimiento para los deportistas de tu tierra. Gracias a ti, este país atribulado por la guerra ha vuelto a recordar que del campo pueden brotar otras cosas que no sean confrontaciones. Y yo, en nombre de muchos, también quería agradecerte por todo eso. Y esa es otra de las razones por las cuales te escribo Nairo. No importa que a ti no te guste leer.”

Carta ganadora del Premio Simón Bolívar de Periodismo.

VIDEO | El emocionante relato de Gergina Ruiz Sandoval

Periodista deportivo especializado en natación, ciclismo, atletismo y triatlón. Fotógrafo y Productor de TV. @mlagattina
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