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Cien años de Gino Bartali, de ciclista a leyenda

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Gino Bartali, una leyenda de Italia en bicicleta, campeón y mito de un ciclismo pobre y sin trucos, nació hace cien años y se convirtió en una figura popular por sus hazañas, su simpatía y cordialidad, pero también por una simplicidad que supo mantener incluso en la cumbre del éxito.

Incansable y jamás decidido a rendirse, su carrera duró 20 años. El y la bicicleta eran una sola cosa: sobre las dos ruedas ganó 3 Giros de Italia, dos Tour de Francia (a diez años de distancia uno de otro), cuatro Milán-San Remo, cuatro campeonatos italianos y mucho más.

También impidió una guerra civil en Italia y salvó a cientos de judíos; asimismo dos veces estuvo a punto de ser fusilado. Cien años después, es una parte de la historia de Italia.

Bartali nació el 18 de julio de 1914 en Ponte a Ema (centro de Italia) y comenzó a correr a los 17 años. Tuvo una carrera arrolladora, en la que ni las bebidas ni el tabaco fueron un obstáculo: en competencia daba todo, luchaba siempre y no le gustaba quedarse atrás.

En 1948 el presidente del gobierno italiano Alcide De Gasperi lo llamó durante el Tour de Francia, preocupado por un atentado contra el dirigente comunista Palmiro Togliatti: “La situación es delicada, debes ganar” le dijo. “Lo voy a intentar”, respondió Bartali. Y de algún modo el triunfo de Gino pacificó los ánimos y despejó el clima en un país aún dividido por los rencores.

El premier le ofreció una recompensa, y Bartali le pidió no pagar impuestos por un tiempo. Pero adiós recompensa: fue un joven Giulio Andreotti el encargado de decirle que no era posible.

La rivalidad con Coppi

La historia de Bartali es también la de su rivalidad con Fausto Coppi, con quien mantuvo duelos durante años en las pistas y afuera también.

Ambos dividieron a Italia: Bartali era católico, Coppi laico; Gino marido fiel y devoto; Coppi arrastraba un matrimonio fallido y la historia de la “dama blanca”, su idilio con una mujer casada; Bartali se desencadenaba en las fugas; Coopi en las subidas. Dos estilos, dos visiones de la vida y dos caracteres.

Ambos eran rivales y cómplices, pero nunca fueron realmente amigos. Sin embargo, se respetaban, y sus vidas estaban entrelazadas; cada carrera era una revancha de la anterior.

Una emblemática foto en el Tour de Francia de 1952 los muestra cerca, y una botella que cambia de mano. ¿Quién calmaba la sed de quién? Años más tarde, Gino Bartali reveló que fue él quien pasó la botella a su rival, agregando pérfido: “Si no, no llegaba a la meta”.

Salvo a judios gracias a la bicicleta

Católico practicante y devoto de la Virgen, durante el fascismo Bartali viajaba de Asís a Florencia llevando en su bicicleta papeles para los pasaportes falsos que la Santa Sede proporcionaba a los judíos. Para no despertar sospechas, usaba siempre la camisa negra de loas fascistas: sin embargo terminaron por descubrirlo, y estuvieron a punto de fusilarlo. Lo salvó la llegada de los ingleses.

Tras la liberación, un partisano recordó también a aquel ciclista de negro, y también quiso fusilarlo: pero también entre ellos había quien conocía la verdadera historia de Bartali, que volvió a salvarse.

En aquellos tiempos, además, Bartali escondió en su sótano a la familia Goldenberg: y como el bien se hace pero no se dice -así lo afirmaba- nunca lo contó.

La historia la reveló, muchos años después, uno de los Goldenberg. Así Gino Bartali se ganó un árbol en el Jardín de los Justos de Jerusalén, donde se recuerda a quien salvó a los judíos.

Por Francesco Gerace ROMA, (ANSA) –

VIDEO

La historia de Gino Bartali, contada por un documental imperdible.

Periodista deportivo especializado en natación, ciclismo, atletismo y triatlón. Fotógrafo y Productor de TV. @mlagattina

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