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Vivir la Maratón de Nueva York

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Muchas veces me detuve a pensar como describir mi experiencia en la Maratón de Nueva York, y después de mucho meditar… diría que fue una experiencia Memorable.

Todos en la vida tenemos sueños y gran parte de nuestro tiempo luchamos por conseguirlos, algunas veces por un regalo del destino o por decisión del ser supremo esos sueños se transforman en realidad, esta es mi historia.

Esta carrera es algo más que una Maratón, es un evento que altera nuestra vida por muchos meses previos debido a la preparación; es un acontecimiento que modifica la rutina de toda una ciudad y su estética se tiñe de infinitos colores y sonidos, se siente en el aire la energía de todos los que la integran.

NY… ¡allá vamos!

Entrené durante muchos meses, tenía como objetivo disfrutar de la carrera y para ello tenía que estar preparada. El tiempo pasó tan rápido que cuando me di cuenta sólo quedaba una semana para partir.

Llego el día del viaje con una tormenta infernal sobre Buenos Aires. Aeropuertos, esperas y un largo viaje para llegar a La Gran Manzana. Ciudad maravillosa, multifacética, megalópolis inigualable. Disfrutamos la ciudad en los días previos. Halloween en el Metro y en las calles de NY fue surrealista.

La Previa: Espera en Staten Island

El madrugón, la espera larga y el frio tremendo forman parte del ritual, para hacer más memorable la Maratón. La adrenalina se siente fuerte y sirve para apalear el frio y el viento helado. Increíble la enorme capacidad logística de los organizadores para recibir, alimentar y mover a 50.000 personas.

En la larga espera de 4 horas en Staten Island se ven caras sonrientes, muchas nacionalidades, muchas lenguas y mucha ilusión. La energía se siente en el aire.

Ya había amanecido y seguía haciendo frío, la gente se abrigaba como mejor podía pero apenas me alcanzan las 5 capas de ropa. Por los altoparlantes repiten incesantemente en muchos idiomas las instrucciones para presentarse en el “Wave” y “Corral” asignado, todo está rigurosamente organizado. Mientras cavilo, entre mis pensamientos escucho la llamada de apertura de mi zona de espera de salida. Voy observando a todos esos corredores venidos de tantas partes del mundo y yo también estoy ahí con la ilusión en el pecho, como ellos y queriendo disfrutar de esta carrera.

Llego la hora, silencio, concentración, me preparo para lo que me espera, cuatro horas de esfuerzo al límite. También pienso en lo que me ha costado estar acá, meses de entrenamiento y muchísimas horas de preparación. De pronto escucha el famoso New York, New York en la voz de Frank Sinatra y la salva de un cañón, ¡empezamos a correr!.

La Carrera

La salida es en Staten Island, justo en la entrada del puente de Verrazano, que cruza la bahía y nos conecta con Brooklyn. Un puente eterno para las piernas!! La gente nos da la bienvenida con carteles y gritos de aliento. El clima es cruel, adrenalina, emoción son los condimentos para combatir el frio y el viento helado. A partir de aquí el circuito pasa por todo Brooklyn y Queens hasta llegar a Queensborough Bridge.

Los tres kilómetros del Puente de Queensborough son un desafío a nuestras piernas, con un viento y frio tremendo. A partil de allí, Manhattan nos recibe con cientos de personas apostadas vivando y alentando. Me llaman por mi nombre estampado en mi camiseta, también gritan Argentina! Vamos!!

En Manhattan comenzamos a subir por la Primera Avenida, por una pequeña zona de colinas que hacen bastante dura esta parte, para llegar al Bronx, cruzar un par de puentes y comenzar a bajar por la Quinta Avenida hasta Central Park, salimos otra vez a la Quinta Avenida y ya en Columbus Circle nos volvemos a adentrar en Central Park sabiendo que falta muy poco, con las piernas rotas después de 4 horas de exigencia máxima. Ver la meta, acercarse a ella, cruzarla. Emoción incontenible. Mis piernas no dan mas. Llegue!!

Gracias

Haber recorrido los 42,195 km en NY fue un privilegio. Es la recompensa a la disciplina, perseverancia y sacrificio. Pero eso no lo hacemos solos.

Un inmenso agradecimiento a mi familia que me banco en la preparación, a mi esposo, a mis hermanos que me acompañaron en NY, a mis padres, a mis amigos que me alentaron permanentemente. Gracias al profesor Hugo Bressani, que con su arte de enseñar y educar saca lo mejor de nosotros y nos ayuda a cumplir metas.

Pero esto es especial para vos hijo, que me acompañaste en tu bicicleta tantas veces, y me motivaste en los últimos 5 kilómetros, cuando no podía más, este logro es para vos Paui. Los sueños se cumplen!

  •  Verónica Baladia es integrante del IronTeam
Periodista deportivo especializado en natación, ciclismo, atletismo y triatlón. Fotógrafo y Productor de TV. @mlagattina

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