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[NUTRICION] La obsesión por comer sano puede hacer daño a la salud


Hay una línea muy fina que divide a las personas que deciden comer alimentos más sanos de aquellas que convierten el hecho de comer sano en la principal preocupación de sus vidas.

Las primeras, por ejemplo, pueden participar de un asado llevando lo suyo y preparándose una parrillada de vegetales, pero no les molesta lo que coman los demás ni tratan de evangelizarlos.

Las segundas, en cambio, tienen un trastorno de la alimentación llamado ortorexia: son personas que investigan obsesivamente sobre la procedencia de cada alimento y su composición, pueden pasar más de tres horas al día planificando qué van a comer, consideran “veneno” todo lo que tenga grasas, agentes artificiales o conservantes no naturales y se autoimponen planes de alimentación muy estrictos, a tal extremo que si no hay de lo que consideran “sano” pueden dejar de comer.

Según la Organización Mundial de la Salud, la ortorexia afecta a casi 3 de cada 10 personas en los países desarrollados. Eso, en un contexto en el que hay cada vez más “tribus alimentarias” y donde, por ejemplo, los circuitos veganos dejaron de ser vistos como cosa de hippies o anoréxicos, puede ser la puerta de entrada a un trastorno alimentario.

“Con los altos índices de obesidad y el bombardeo de información acerca de la alimentación saludable, vemos en la mayoría de los casos que la ortorexia comienza con elegir alimentos sanos. Y con el tiempo, la importancia de comer sano aumenta hasta que se convierte en una obsesión”, explica Marcela Leal, directora de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Maimónides.

[pullquote]Según la Organización Mundial de la Salud, la ortorexia afecta a casi 3 de cada 10 personas en los países desarrollados. [/pullquote]¿Cuáles son los alimentos considerados “veneno” ? “Los cultores de estas dietas comen exclusivamente aquellos alimentos libres de componentes transgénicos, sustancias artificiales, pesticidas o herbicidas”, explica Leal. “En general, los ortoréxicos, tienen la falsa creencia de que pueden prevenir todo tipo de enfermedades simplemente llevando una dieta sana”.

Marcelo Bregua, psicólogo y coordinador de ALUBA, describe algunas de sus conductas: “Se imponen reglas cada vez más estrictas y dedican mucho tiempo, que se incrementa de manera paulatina, a pensar cómo cumplir con el plan alimentario autoimpuesto. El problema es que muy pocas personas piden ayuda porque no lo ven como una conducta enferma, sino todo lo contrario, lo ven como una conducta sana”, dice. “Las personas que hemos atendido con esta patología, cuentan que han hecho ayunos por no encontrar disponibles a sus proveedores de alimentos orgánicos/ no transgénicos. Por ejemplo, tratamos a un hombre que dejó de comer por tres días porque su proveedor no estaba abierto”.

Por esa decisión de “dejar de comer” este trastorno suele ser visto como una “anorexia disfrazada”: “Lo que las asemeja a las personas con anorexia es su autocontrol, lo que hace que se consideren superiores a las personas que no pueden hacerlo. También, si falla su voluntad, puede que se auto impongan una sanción estricta, o un plan alimentario aún más minucioso”, sigue Bregua. Leal, continúa: “La ortorexia muestra algunas similitudes con la anorexia y la bulimia. Mientras la anorexia y la bulimia se centran en la cantidad de comida, la ortorexia lo hace en la calidad de la comida”.

Además –sigue la nutricionista Mónica Katz“son personas que viven obsesionadas con lo limpio, lo puro, lo natural, y lo orgánico. Se sienten incómodos con personas que no comen como ellos y pueden aislarse si un plan los aleja de su rutina de comida limpia, pura y natural. El placer, por supuesto, nunca es el eje de sus decisiones”. El aislamiento, de hecho, es una señal de alerta: “Además, comen de manera muy extraña por lo que suelen comer solos para evitar críticas”, agrega Leal.

Ahora bien, si hay alimentos que se suprimen porque son considerados “veneno”, ¿qué problema para la salud puede tener? “La limitación de alimentos a los que el paciente considera saludables hace que se supriman muchos otros, fuente de vitaminas y minerales. Por ejemplo, la supresión de las carnes lleva a anemia por déficit de hierro y de vitamina B12; el no consumo de lácteos lleva a déficits de calcio que pueden llevar a debilitar los huesos (osteopenia) y hacerlos más frágiles y susceptibles a fracturas (osteoporosis)”, explica Silvio Schraier, médico especialista en Nutrición y Diabetes.

“Desde el punto de vista nutricional, las personas que padecen esta enfermedad sufren una pérdida importante de su porcentaje de grasa y de masa muscular, pudiendo alcanzar un Índice de Masa Corporal muy bajo, menor a 18, cifra similar a una persona con anorexia nerviosa”, dice Leal. “También pueden padecer hipotensión y problemas cardiovasculares. Estos síntomas se deben a la exclusión del azúcar y la sal, generando variaciones entre la presión arterial alta y baja, derivando esta situación en problemas cardiovasculares”.

Fuente: Diario Clarin | nota completa

 

Director Digital de TRIAMAX. Webmaster, emprendedor, techie, fotógrafo deportivo en SoyFinisher, ex triatleta y a veces runner. Twitter @juannito / Linkedin
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