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“Cenicienta” en la Carrera Maya. El Guía que perdió su zapatilla mientras acompaña a atleta paralímpico

Desopilante charla con Hernán Granja, el guía del maratonista paralímpico José Luis Santero, que en plena carrera perdió su calzado y puso en jaque la novena victoria en Carrera Maya del representante argentino en Londres 2012.

“Atate bien los cordones de las zapatillas” figura en todo listado de consejos para los nuevos corredores. Hay veces, que ser un guerrero de mil batallas no te convierte en experto y, a pesar de recontra saberlo, por apuro o despiste los lazos del calzado quedan flojos o sueltos.

Hernán Granja tiene 29 años, corre desde 2011 y lleva disputados tres Campeonatos Nacionales de mayores, su mejor marca en 5K es 15:20 y de 10 mil metros 32:19.

El pupilo de Cesar Roces pareciera ser un “veterano”, pero el jueves pasado en Carrera Maya se le escapó la tortuga. Correr chancleteando o descalzo en un pie no parece ser un problema para un atleta de su valía; podía parar, perder unos segundos y seguir en carrera, pero la historia se vuelve interesante ya que participaba como guía del paralímpico en Londres 2012, José Luis Santero, que el 25 de mayo iba por su novena victoria en los 10K más tradicionales del calendario nacional.

Granja  cree fervientemente en la idea de desdramatizar el deporte porque entre tantos números, tiempos, ritmos, la mayoría se olvida que lo más importante que es disfrutar. La charla a continuación es el fiel reflejo de esa filosofía:

Triamax: ¿Hace cuánto comenzaste a colaborar como guía?
Hernán Granja: Mi debut fue en el Maratón de Buenos Aires de 2014. A José sólo lo conocía por nombre y de haberlo  visto en un 10 mil en el CeNARD. En esa competencia, uno de sus guías no resistió su ritmo y lo dejó ir un par de vueltas, para darle un respiro a sus piernas y buscar un poco de aire en los pulmones con la intención de volver a conectarlo. Ese año la enfermedad de José (retinosis pigmentaria), le permitía correr sin un guía permanente.

La semana previa al 42K mi entrenador me preguntó si me animaba a ser guía de Santero. No lo dudé y, sin pensarlo, dije sí. A medida que los días transcurrían y la fecha se acercaba me decía: “En que quilombo te metiste”!!

T: ¿Cómo convive esta actividad con tu carrera deportiva y el calendario de carreras?
HG: Generalmente doy una mano en carreras cuando mi calendario lo permite. Todo es charlado previamente con mi entrenador. Es muy difícil lograr un guía que pueda estar permanentemente con él sin descuidar su propia carrera y sin resignar sus sueños. Santero es un atleta con marcas y nivel de un convencional, entonces es imposible que yo por la mañana entrene con él, haciendo por ejemplo pasadas de mil metros a 3’30”-3’27” y por la tarde haga mis pasadas a 3’05”-3’.
T: ¿Cuánto más rápido corres la distancia como para tener un margen de seguridad que podés cumplir con tu tarea?

HG: Para ser guía en una carrera uno debe correr unos minutos más fuerte (aproximadamente 3 minutos en 10K), ya que uno debe ir cómodo, atento a diferentes situaciones que pueden ocurrir y debe dar indicaciones constantemente. Además uno no es una máquina y puede tener un día malo –o pueden pasar cosas como las del jueves-.

T: ¿Qué cosas hay que tener en cuenta y aprender?

Antes de nuestra primera carrera José me llamó y me dió unas pequeñas indicaciones: “Corremos con una soga elástica. Te ubicas en el km 10 y correremos a 3’45” el km. 20 metros antes de una curva me avisas y no existe la derecha o la izquierda ya que por el cansancio uno puede equivocarse. Se dice “Giramos para mi lado o para tu lado”. Me avisas si hay lomas de burros o vías 5 metros antes. En el 20 entregas la posta al siguiente guía”.

Aquella vez la explicación fue en vano; los nervios me ganaron y se me escapó la soga. Después, en una curva le dije: “En 20 mts giramos”. Se hizo un silencio. Y José me dijo: “Pero ¿para qué lado?”. Me había olvidado de indicárselo!  Por suerte todo salió perfecto.

T: ¿Cómo es colaborar en el objetivo de otro?
HG: Es muy gratificante pero a la vez conlleva una responsabilidad enorme. Poder aportar un granito de arena para que otro cumpla sus sueños es especial y se disfruta tanto como cuando uno logra algo en su propia carrera deportiva.

Crédito: Soy Finisher

T: ¿Cómo fue la previa a largar Carrera Maya?  ¿Cuál era el plan de carrera?
HG: Llegué 8 AM comenzamos con la entrada en calor. Como llovía, entré en calor con pantalón largo y unas zapatillas distintas a las que iba a usar en carrera. Después de 17 minutos de trote nos cambiamos. Me até los cordones pero se ve que muy bien no lo hice. Error de principiante. NO puede pasar y menos si vas a ayudar en la carrera de otro y es indispensable tu presencia.

El plan de carrera era realizar un progresivo, ya que la competencia era tomada como un entrenamiento para él. Debíamos salir a 4’ y terminar en 3’40”.  Por como fue la salida (convencionales y discapacitados todos juntos) se dificultó y para correr cómodos salimos a 3’48”. Pasado el primer kilómetro le pregunté que quería hacer. Si subíamos el ritmo o si cambiábamos los planes. Finalmente se decidió por la segunda opción. Mantuvimos ese ritmo pasando los primeros 5 mil metros en 19’12”. Los otros 5k fueron algo más rápidos parando así el reloj en un total de 37’58”.
T: ¿Qué sucedió para que te olvides de atarte los cordones? ¿Fue apuro o cuelgue?
HG: No sucedió nada. Me los até pero aparentemente no lo hice bien. Debo haber olvidado hacer el infaltable doble nudo.
T: Si sos pacer de cualquier corredor podés parar unos segundos, acelerar y alcanzarlo a los pocos metros. En este caso es distinto.

Ahora contanos en detalle la crónica de cómo terminaste con la zapatilla en la mano.
HG: Salimos y a los 500 metros se desató el cordón de la pierna derecha. Justo, esa extremidad es tres centímetros más corta que la otra porque nací con el síndrome del niño modelado y tortícolis congénita. Estuve 2 semanas internado al nacer para “reacomodarme” ja. Como secuelas me ha quedado una linda escoliosis y la diferencia ya antes mencionada.
Cuando surgió el percance pensé en decirle a José para parar y atarlo. Pero no era yo quien corría, no era yo quien debía cumplir con el entrenamiento, no era yo quien soñaba con subir por novena vez al escalón más alto del podio de Fiestas Mayas. Entonces preferí callar. “Vos te mandaste la macana ahora báncatela”, me dije.

Pasaban los kilómetros y la zapatilla se aflojaba cada vez más. Intentaba acomodar el pie pero el esfuerzo era en vano. A los 7900 metros comencé a chancletear y a pisar con mi talón la parte posterior de la zapatilla. Ahí confieso me puse un poco nervioso. Pensé en largarla y perderla pero “mejor no”.  Volví a intentarlo pero era imposible.

En ese momento, Federico Luna, venía detrás nuestro y me gritó: “Largala, yo te la alcanzo”, y así fue. Con una patada me despojé de la zapatilla, Fede la tomó y aceleró para alcanzármela. Recién ahí Santero se enteró lo que estaba pasando y me dijo: “Paremos, ponetela”.

Pero no, detenerse no era una opción, porque  no era mi carrera. Me habían dado una responsabilidad muy grande, yo di mi palabra y eso es sagrado. Hasta la meta llegamos sin parar. Eran solo 2K. Mucha gente corre descalza, ¿por qué no iba a poder yo? ¿Me iba a perjudicar tener una zapatilla y la otra no?. No!, sólo serían un par de cm más de diferencia en la pierna,  y así llegamos.

T: Más allá del percance ¿Pudieron cumplir el objetivo?
Si. El entrenamiento salió a la perfección y se subió por novena vez al primer escalón del podio.
T:Todas las carreras dejan –o deberían dejar- lecciones. ¿Qué aprendiste de esta eventualidad?
A verificar dos veces que los cordones estén bien atados!!!!. Otra vez como boludo no quiero quedar!

T: Ahora tenés una anécdota de por vida. ¿La vas a contar seguido o preferís guardarla por siempre?
HG: Esta anécdota con José es una más. No lo veo como un discapacitado, entonces cuando no corremos y estoy sólo con él, como sucedió en Barcelona cuando fuimos a la media maratón, me olvidó de avisarle cuando hay una escalera mecánica, o algún obstáculo en las veredas, provocando así muchas risas pero muchos dolores a él ya que se golpea.
He convertido a José en el primer torero con disminución visual. Además recorrimos Barcelona en una Bicicleta Tandem que alquilamos. Hacía años que no pedaleaba. Ahora se viene Río y tenemos una sorpresa preparada para todos.

T: ¿Cuáles son tus próximos objetivos atléticos?
HG: Preparar el Nacional de media maratón. Si bien corrí alguna vez 21K nunca lo hice con un gran entrenamiento. Así que será un desafío nuevo para mi.
T: ¿Santero seguirá apostando en vos? ¿O fue despedida?
HG: Si, no se arrepintió. La Media Maratón de Río de Janeiro, ya que fue invitado por la marca de indumentaria deportiva Olympikus.  Además de los 21K nos aguardan en bikini unas lindas garotas!!

Productor, guionista, periodista. Preparador Físico especializado en entrenamiento a distancia. @jpcalvi

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