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RETRORUNNING: Completa un Ironman corriendo el maratón de espaldas

Diego Polino aprendió a correr para atrás, y ver la vida con otra perspectiva, gracias al retrorunning. Conocé la historia del mexicano que aprendió a ver venir a todo de frente y conquistar un Ironman de esa manera.


Todos los días surgen nuevas categorías dentro del mundo del deporte. ¿Sabés qué es el retrorunning? Si pensaste que se trata de corredores nostálgicos que utilizan vestimenta vintage, el bigote de Prefontaine y zapatillas de décadas pasadas… NO PODÍAS ESTAR MÁS ERRADO.

Cuando Diego Polino cumplió treinta años decidió volver al atletismo, luego de una década de vida sedentaria. El mexicano empezó a correr en forma planificada, pero un día como juego, intentó hacerlo de espaldas.

Un año más tarde, el retrorunner que en 10K posee un mejor registro de 45 minutos, participó en el Ironman de Lanzarote. Nadó los 3800 metros en poco más de 90 minutos, completó los 180K de ciclismo en 7 horas y corrió el maratón, íntegramente de espaldas, en 4:52, para completar el IM en 14 horas. “Corrí con cautela, a un ritmo de siete minutos el kilómetro, porque el circuito estaba abierto y había gente paseando, distraída, y no me podía despistar”, comentó tras su experiencia en España.

En el mundo hay cerca de 28 mil retrorunners registrados y existe una federación que organiza un Campeonato Mundial en Inglaterra. Los amantes de correr marcha atrás toman está actividad como una religión, más que como un deporte, y al igual que los apóstoles, no se inmutan ante los gritos de la gente que los considera unos locos por no aplicar a la norma.

Polino, el único retrorunner de Guadalajara, perfeccionó su técnica, ya que no solo reeducó al cuerpo en la mecánica sino que también  debió aprender a voltearse cada tanto para ver que tiene detrás o ubicarse con los postes de luz, las líneas del camino y los gritos de los transeúntes. Además, el atleta de 31 años, afirma que esta modalidad brinda menos impacto en las articulaciones y un aumento del 40% en la quema de calorías, aunque no tiene evidencia científica para probarlo. “Me lesiono menos y sufro menos dolores que cuando corría normal”, argumenta el triatleta que no ve con malos ojos nadar de espalda en su próximo Ironman.

Productor, guionista, periodista. Preparador Físico especializado en entrenamiento a distancia. @jpcalvi
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