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[INFORME] ¿Qué hacemos después de los Juegos Olímpicos de la Juventud?

Finalizan los Juegos Olímpicos de la Juventud y lo que queda claro es que la capacidad para realizar un evento de esta magnitud existe, claro con algunos errores, pero las repercusiones de Buenos Aires 2018 ha sido positivas.

El éxito de los Juegos básicamente fue posible porque se alinearon los ejes fundamentales para que suceda: decisión política, apoyo privado y mediático.

En solo cuatro días se superó la cifra estimada de público en los parques olímpicos, que era de 350 mil personas, las mediciones de rating fueron positivas, la prensa se hizo eco de las competencias e historias de los participantes.

Tal vez la debacle deportiva e institucional del fútbol argentino, abra la puerta definitivamente para que se entienda que existen otros deportes capaces de captar la atención del público, los medios y las empresas.   

Pero no hace falta organizar un Juego Olímpico todos los años para que esto ocurra. Estos Juegos dejan claro que cuando hay voluntad, se puede llegar al éxito. Las federaciones deberán hacerse fuertes para presentar propuesta y gestionar para poder traer eventos de magnitud al país y que no haya que esperar una eternidad para volver a tener una competencia de nivel mundial en casa. Y las que ya existen, Vuelta a San Juan de ciclismo o el mundial de Aventura 2019, por ejemplo , que tengan el apoyo que se merecen.  

EL DESAFÍO QUE SE VIENE

Desde 2013 se viene haciendo un trabajo que se termina cuando se apague la llama olímpica. Pero ya comienza el camino para un nuevo ciclo olímpico de la Juventud, estamos a uno de los Juegos Panamericanos Lima 2019, a dos años de Tokio 2020 y a cuatro de Senegal 2022, próxima cita de los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Sin embargo, el deporte argentino para el año próximo tendrá 919 millones de pesos, su menor presupuesto de los últimos tres años. También se afronta un cambio de mandato en la gestión desde el 1 de noviembre, sale Mac Allister e ingresa Diógenes de Urquiza, un hombre ligado a las empresas (trabajó como gerente comercial de GGM Sociedad Anónima, la empresa que manejaba las marcas Pony, Asics y Signia, vistiendo al Comité Olímpico Argentino). Luego pasó al Enard, en el rol de coordinador general.

En una entrevista al diario Olé, Uriquiza ya avisó: ¨Bajaremos los costos en donde se justifique¨ En este contexto suena raro, al menos, que se pueda volver a pensar en un ciclo similar al que se realizó para Buenos Aires 2018.

Las preguntas para responder son simples: ¿Qué se hará con los chicos que hoy nos representaron en esta cita? ¿Los que quedaron en el camino y los que vendrán? ¿Se mantendrá este sistema de becas fallido, que premia al que llega y no al que tiene posibilidades?

En los deportes base, atletismo y natación, se ha podido sumar infraestructura de primer nivel mundial. Aprovecharla y poder sumar más en el interior del país, será otro de los desafíos por delante. No sobra infraestructura. 

DIRIGENTES QUE NO ESTÁN A LA ALTURA

Uno de los factores que ha permitido un proceso exitoso para la detección y seguimiento de talentos es que el ciclo estuvo supervisado directamente por el Enard. Los fondos para profesores, campamentos, becas y viajes han salido de allí.

Aquella Federación que pueda captar de la mejor manera el boom de Buenos Aires 2018, será la que pueda sacarle mejor provecho a la cita olímpica. Pero en general, quienes llevan adelante las instituciones, están lejos del profesionalismo que se ha visto en la mayoría de las áreas de trabajo para concretar con éxito deportivo Buenos Aires 2018.

Periodista deportivo especializado en natación, ciclismo, atletismo y triatlón. Fotógrafo y Productor de TV. @mlagattina
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